La autorregulación requiere que los niños aprendan una variedad de habilidades, como identificar y manejar sus sentimientos, regular sus reacciones a situaciones inquietantes o emocionantes y enfocar y cambiar su atención. Eso suena como habilidades complejas, ¡y lo son! Afortunadamente, existen formas sencillas y divertidas para ayudar a su niño a aprender más en cada una de estas áreas. Intenten hacer estas estrategias para desarrollar la autorregulación:

 

El diálogo interno

El diálogo interno es cuando los niños se hablan a sí mismos serenamente en voz alta o dentro de su cabeza. Eso ayuda a que los niños controlen sus impulsos para guiar y manejar el comportamiento propio.

 

El diálogo interno también los ayuda a:

  • mantener reglas y metas en sus mentes,
  • pensar en alternativas,
  • enfocar la atención,
  • recordar lo que tiene que hacer
  • perseverar en una tarea,
  • controlarse a sí mismo y a su cuerpo.

 

Mientras su niño hace sus rutinas diarias, sugiérale frases que podría decirse a sí mismo para mantenerse bien encaminado. Por ejemplo, al lavarse las manos, podría decir: “Primero viene el agua, luego el jabón, luego frota, frota, frota. ¡Puedo lavarme las manos!». Al tratar de hacer algo nuevo, podría decir «Lo intentaré». Mientras espera, podría decir: «¡Puedo tener paciencia!».

 

Escritura creativa

Los niños no entienden el tiempo de la misma manera que los adultos. Eso puede hacer que la espera sea aún más difícil para ellos. Pero aprender a controlar los impulsos y comportamientos es una parte importante de la autorregulación. Ayude al niño a practicar la paciencia de forma creativa. Para ayudarlo a pasar el tiempo o retrasar la gratificación podrían:

  • contar,
  • cantar,
  • jugar a Veo, veo,
  • repetir un mantra como «Yo puedo esperar»,
  • poner un marco de foto alrededor de un objeto deseado,
  • imaginar que un objeto deseado es otra cosa,
  • jugar con otra cosa.

 

Juegos para mantener la atención

Puede ayudar a su niño a agudizar sus habilidades cognitivas jugando. ¡Sí! Así es. Los niños aprenden mucho mientras juegan. Los juegos específicos realmente pueden mejorar la capacidad de concentración, cambiar la atención hacia otra cosa, seguir instrucciones y más. Prueben hacer las actividades siguientes.

  • Recordar y emparejar
  • Baile congelado
  • Simón dice
  • Veo, veo y Búsqueda del tesoro
  • Clasificar
  • Buscar la diferencia