La respuesta de cada niño a estas experiencias es única, pero ellas afectan a todo el cuerpo y a todo el mundo emocional del niño. Observe atentamente los cambios de comportamiento:

En cualquier edad los niños podrían:

  • buscar o exigir más atención,
  • mostrar agresividad,
  • parecer distanciados,
  • asustarse fácilmente,
  • tener problemas para dormir,
  • tener ansiedad de separación o muestran miedo de ciertos adultos,
  • llorar por razones que los adultos no pueden entender,
  • tener comportamientos regresivos (como orinarse en la cama después de haber sido entrenados a usar el inodoro),
  • mostrar mayor irritabilidad y
  • estar tristes.

Nacimiento hasta 2 años

Los bebés y niños pequeños podrían:

  • tener problemas digestivos, poco apetito y peso bajo,
  • poseer habilidades verbales más débiles y más problemas de memoria que los niños mayores, y
  • tener respuestas emocionales exageradas (como gritar o llorar).

Edades 3–6

Los niños pequeños podrían:

  • tener dificultades para concentrarse en la escuela,
  • tener retrasos para aprender ciertas habilidades o demostrar discapacidades de aprendizaje,
  • actuar con ira o agresión en situaciones sociales,
  • estar en ansioso, temeroso o evasivo,
  • tener pensamientos repetidos “que no paran”,
  • desarrollar baja confianza en sí mismo o sentimientos de desconfianza hacia los demás,
  • tener dolores de estómago y/o dolores de cabeza, y
  • revelar elementos del trauma en el juego, el dibujo o el habla.