Para vivir saludablemente es necesario ejercitar el cuerpo, pero también es necesario reposar. Las respiraciones profundas, el balance y las flexiones permiten que el cuerpo y la mente de los niños descansen y se relajen.

Respiración
Respirar hondo y lentamente calma el cuerpo y la mente.

  • Pida a los niños que pongan la mano sobre la boca para sentir su respiración. Respiren juntos rápida o lentamente y pídales que comparen cómo sienten cada respiración en la mano.
  • Luego, pídales que imaginen que su barriga es un globo. Anímelos a respirar larga y profundamente; luego, dígales que exhalen el aire por la boca.

Balance
Balancearse ayuda a los niños a concentrarse y relajarse a la vez que desarrollan fuerza y flexibilidad.

  • Ponga en el suelo un trozo de cordel o de cinta para pegar que represente una barra de equilibrio. Puede hacerla un poco más gruesa para hacer más fácil el juego, o más estrecha para hacerlo más difícil.
  • Usen la imaginación. Por ejemplo, pueden pensar que la barra está muy alta en el aire o sobre un río con rocas… ¡cuidado con caerse!

Flexión
Flexionarse y estirarse ayuda a desarrollar flexibilidad en los niños y además, proporciona ¡una gran sensación!

  • Pida a los niños que flexionen el cuerpo y, luego, se estiren de los pies a la cabeza.
  • Dé instrucciones claras empezando con la cabeza. Moverla de arriba abajo para decir “sí” y de lado a lado para decir “no”. Luego, hagan movimientos circulares con los hombros, tuerzan el estómago, dóblense a la altura de las caderas, etc. Sean creativos y hagan más cosas que los hagan sentir bien.