Por Jerry Moe, Director Nacional del Programa para Niños Hazelden Betty Ford; miembro de la Junta de Asesores de la Asociación Nacional para los Niños de la Adicción (NACOA, por sus siglas en inglés).

Descripción:

Usted ofrece un ambiente amable, afectuoso y enriquecedor para los niños que atiende; un espacio en el que pueden reír, jugar y aprender. Usted marca una gran diferencia en sus vidas. Puede dejarles saber que hay otros adultos, como usted, que se preocupan mucho por ellos y que no están solos. Recuérdeles que todos los sentimientos son normales y que pueden hablarlos con usted. Dígales a los padres que la estructura, la consistencia y las rutinas regulares brindan tranquilidad y previsibilidad.

Recuerde las  cinco estrategias importantes con “EOVEF”:

Escuchar: Escuche lo que le dicen los niños. Enfoque su atención en ellos. Demuéstreles que ellos le importan a usted.

Observar: Busque señales no verbales como expresiones faciales y lenguaje corporal. ¿Quién parece estar cansado, hambriento o descuidado? ¿Quién hoy no parece ser el mismo de siempre?

Validar: Hágales saber a los niños que usted los escucha y comprende lo que ellos le dicen. Haga preguntas para demostrar su preocupación y validar los sentimientos de ellos pero sin dar juicios.

Educar: Enséñele a los niños que los problemas de los adultos nunca son culpa de ellos; que no es  trabajo de ellos arreglar esos problemas.

Fortalecer: Dé a los niños estrategias de cuidado personal (dibujar, leer u hojear un cuento, hacer ejercicios, jugar, descansar, cantar y divertirse con amigos).

Tenga un “espejo” para que los niños aprecien su propia belleza y bondad. Esté pendiente para “captarlos haciendo algo bueno” y hacérselos saber. Los niños pueden beneficiarse de estas estrategias, pero los pequeños que lidian con el trauma de la adicción familiar realmente lo necesitan. Haga una diferencia positiva. Sea la diferencia.