Los adultos que no tienen niños autistas pueden no siempre saber lo que se le debe decir a uno que tiene niños con autismo. También pueden desear ofrecer ayuda pero no saben lo que les podría ser útil. Las siguientes son algunas maneras amables de relacionarse:

Diga a los padres que usted quiere ayudar. A menudo los padres están tan ocupados atendiendo a sus niños que no piensan en pedir ayuda. Y puede ser difícil para ellos pedir ayuda incluso con una invitación para hacerlo, así que no espere a que se lo pidan.

Cuando se ofrezca, sea específico. En vez de preguntar:, “¿Te puedo ayudar en algo?», sugiera una tarea: “¿Necesitas que vaya contigo a las citas para ayudarte? ¿Puedo cuidar del niño para que tú y tu esposo vayan a cenar?”.

No deje de ofrecer su ayuda. Incluso si los padres la han rechazado, la situación de ellos puede cambiar. Espere un tiempo y vuelva a ofrecer su ayuda.

Trate a los padres del niño como trata a los demás. Ofrezca los mismos elogios a sus hijos que usted le daría a cualquier otro niño normalmente desarrollado.

Demuestre su cariño. A veces lo que los padres necesitan es una palabra amable y un oído empático. Puede decir:

  • Estoy aquí cuando quieras hablar o si necesitas un abrazo.
  • No he vivido lo que estás viviendo, pero siempre estoy dispuesta a escucharte.
  • Me gustaría ayudarte cuando necesites tiempo para ti misma