Algunas veces las consecuencias del dolor en los niños pueden ser severas. Usted seguramente querrá observar más de cerca a los niños para tener una idea clara de cómo se están sintiendo.

Los niños podrían:

  • tener pesadillas o pensamientos tenebrosos en general o acerca de la manera en que su ser querido murió;
  • tener obsesión con las circunstancias en que murió la persona;
  • no querer hablar de la muerte o de nada relacionado con la persona que murió, ni siquiera de los recuerdos felices;
  • tener problemas de hiperactividad, dificultad para dormir, baja concentración, irritabilidad excesiva, desarrollo de nuevos miedos.

Los padres son los mejores conocedores de sus niños y de sus comportamientos. Si cualquiera de estos problemas le causan preocupación, busque ayuda profesional inmediatamente.