Cuando los bebés se convierten en niños pequeños, su crecimiento se desacelera, ¡al igual que su apetito! En combinación con el hecho de que están desarrollando sus propias preferencias, es posible que la hora de comer sea algo frustrante.

Cuando se trata de alimentar a los niños, usted tiene el control sobre el “qué” y “cuándo”, y su niño controla si come o no, y cuánto. A continuación hay más ideas para considerar a medida que ayuda a los niños a desarrollar hábitos de alimentación saludable y asegurarse de que obtengan la nutrición que requieren:

  • Piense en la dieta en general de su niño a lo largo de un par de días. No es necesario que cada día tenga el equilibrio perfecto. Se puede cumplir con la variedad nutricional que necesitan a través de varios días, y no necesariamente solo en uno. Mientras su niño tenga energía y esté creciendo, es probable que esté comiendo lo suficiente.
  • Mantenga un horario para comer y para las meriendas, y asegúrese de que aquellos momentos sean agradables y sin pantalla.
  • Anime a su niño a prestar atención a su cuerpo y a cuando se siente satisfecho, y tenga confianza en lo que le dice. No le obligue a dejar limpio su plato.
  • Siga ofreciendo opciones sanas: “¿Quieres brócoli o zanahorias para la cena?”. Involucre a los niños en la selección y preparación de la comida. Note cuáles son las comidas sanas que les gustan (por ejemplo, las clementinas son pequeñas, sabrosas y divertidas para pelar).
  • Invite a los niños a inscribirse en el “club de dos bocados”.  ¡Es posible que se requieran muchos intentos a lo largo del tiempo antes de que las papilas gustativas de un niño “acepten” una comida! Recuérdeles que no es necesario que les gusten los vegetales, pero igual, son necesarios para el cuerpo. Para evitar desperdicios, ofrezca nuevos alimentos en pequeñas cantidades y espere al menos una semana antes de volver a ofrecerlos.
  • Haga “puentes de comida”. Cuando su niño acepte una comida, introduzca otra similar (por ejemplo, el puré de batatas puede hacer puente con el puré de zanahorias).
  • Es más común que a los niños no les gusten las cosas agrias o amargas; se pueden combinar esos sabores con cosas que normalmente prefieren, como los salados. Por ejemplo, sirva el brócoli con queso rallado.
  • Diviértanse. Use moldes para galletas para cortar el pan, queso o fiambres en formas, o arregle pedazos de comida en el plato para formar una cara. También puede ser creativa describiendo comidas sanas. (El brócoli se parece a unos mini árboles: “¡Come tu bosque!” y “La coliflor se parece a unos árboles blancos”.)

Agradecimiento especial para el equipo del American Academy of Pediatrics. Para conocer más consejos sobre cómo alimentar a los niños que son “quisquillosos” con la comida, haga clic aquí.