Durante los cambios y las transiciones es más importante que nunca recordarles a los niños que hay algunas cosas, como las rutinas diarias y el amor, que nunca cambiarán.

Rutinas
Mantener actividades y rutinas sencillas les dará a los niños un sentido de protección y estabilidad en la vida cotidiana.

Haga esto: Tome fotos de los niños mientras hacen las rutinas cotidianas que no cambiarán, como la rutina a la hora de acostarse. Luego haga una presentación especial de las fotos usando su teléfono para que todas las noches las vean juntos. Esto le recordará a los niños de las cosas que pueden esperar que sucedan cada día, sin importar dónde estén.

Diga esto: “Sé que algunas cosas han estado cambiando, pero muchas rutinas se mantendrán igual. Todas las noches cenarás y te prepararás para ir a la cama. Te cepillarás los dientes, te pondrás tu pijama y leeremos un cuento antes de apagar la luz”.

Protección
Con cambios en las rutinas y en la reorganización de vivienda, su niño podría comenzar a preocuparse de que todos estarán demasiado ocupados para cuidar de él. Asegúrele de que no importa dónde esté él, alguien siempre estará ahí para protegerlo.

Haga esto: Asegúre a los niños de que siempre habrá alguien que cuide de ellos y que nunca estarán solos. Dígales quién los llevará a la escuela, quién los llevará a jugar con un amigo y quién estará con ellos a la hora de ir a la cama. Aproveche cada momento para recordarles que hay muchas personas, además de sus padres, que los aman y pueden cuidar de ellos.

Diga esto: “Aunque mamá y papá ya no vivan juntos, siempre seremos tu mami y tu papi. Eso nunca cambiará y siempre te protegeremos no importa lo que pase”.