Las relaciones positivas con adultos cariñosos durante los primeros años de vida tienen un impacto importante sobre el desarrollo de las áreas del cerebro que corresponden a las habilidades sociales. Cuando los niños forman conexiones familiares y de apoyo con adultos que los quieren y que les tienen cariño, sus cerebros forman conexiones que los ayudarán a colaborar y manejar sus comportamientos. Con estas habilidades importantes, los niños pueden formar relaciones fuertes y sanas con otras personas.

0 a 24 meses: Desde el momento en el que empiezan a establecer contacto visual con otras personas e imitar sus expresiones, los cerebros de los bebés están formando conexiones para ayudar con la comunicación y, además, están construyendo la base para desarrollar relaciones personales. Entre 3 y 6 meses, pueden tratar de captar la atención de los adultos con sonrisas y observando las caras de cerca. Cuando se acercan a un año de edad, pueden apegarse o demostrar ansiedad con gente nueva y en nuevas situaciones, indicaciones de un apego emocional fuerte.

Usted puede hacer lo siguiente:

  • Darles a los niños su amor incondicional abrazándolos, cargándolos y consolándolos.
  • Estar físicamente presente para ayudar a los niños a sentirse seguros.

A los dos años de edad la independencia de los niños es evidente ya que pueden expresar sus necesidades (“Papá, tengo hambre”). Ellos expresan su opinión con un simple “¡No!” al ver que pueden lograr que ocurran cosas cuando se comunican con usted. Cuando se acercan a los tres años de edad, los niños podrían interesarse más en jugar con otros niños. El juego ayuda a desarrollar las partes del cerebro que fomentan las relaciones, además de ayudarlos a hacer conexiones con el mundo a su alrededor.

Usted puede hacer lo siguiente:

  • Asegúrese que haya muchas cosas con qué jugar cuando se juntan con los amigos para evitar peleas por no querer compartir.
  • Fomente en ellos la independencia al darles trabajos sencillos como, por ejemplo, guardar los juguetes.

A los tres años de edad se interesan más en hacer amistades y se hace más fácil separarse de las personas que los cuidan. Con la práctica, los hitos de desarrollo para niños de tres años de edad se alcanzarán a medida que sus cerebros comprendan el concepto de la espera, lo cual los ayuda a ser pacientes y a recuperarse rápidamente cuando las cosas no salen como quieren (¡pero solo a veces!).

Usted puede hacer lo siguiente:

  • Simule conversaciones con peluches para practicar maneras de hacer amistades.
  • Jueguen a “Veo Veo”, lo cual ayuda a pasar el tiempo y hacer la espera más entretenida.

Niños de cuatro años de edad. Al empezar a entender lo que piensan y sienten otras personas, pueden sugerir soluciones a los problemas como, por ejemplo, turnarse cuando dos amigos quieren tener el mismo juguete. Los niños empiezan a entender las maneras creativas de jugar con otros (por ejemplo, cuando ven a otros jugando con una caja de cartón, a veces sugieren: “¡Hagamos como si viajáramos al espacio en una nave espacial!”).

Usted puede hacer lo siguiente:

  • Use un cronómetro para ayudar a los niños a aprender a turnarse.
  • Jueguen con los peluches para simular estrategias de resolución de conflictos entre los amigos.

Los niños de cinco y seis años de edad todavía necesitan ayuda en situaciones sociales, pero ¡empiezan a aceptar compromisos y a resolver los conflictos diarios por sí solos! (“Tú puedes usar el lápiz rojo ahora y yo lo usaré después de ti.”). También es posible que reconozcan mejor sus propias necesidades (sintiendo el frío y poniéndose una camiseta).

Usted puede hacer lo siguiente:

  • Ayude a los niños a aprender a vestirse solos. Converse sobre el clima y la ropa que se necesita para sentirse cómodos.
  • Converse sobre cómo los amigos son similares o diferentes, ¡y hágales saber que esto es normal!