Las habilidades para la función ejecutiva son como un sistema de control de tráfico aéreo para el cerebro. La planificación, el control de los impulsos y la concentración de la atención son algunas habilidades para la función ejecutiva que ayudan a los niños a aprender, a retener la información, a controlar sus acciones y a completar una tarea. Ayudan a tener éxito en la escuela y en la vida. Usted puede compartir la información a continuación con los padres.

0 a 24 meses: Cuando los niños pequeños siguen los objetos con los ojos, y cuando se ponen ansiosos o lloran cuando las actividades no cambian rápidamente, están demostrando que están pensando y aprendiendo. Los bebés pueden empezar a crear imágenes en la mente y tomar decisiones sobre esas imágenes (por ejemplo, empezar a recordar que los objetos que no ven aún siguen en su sitio, tal como un juguete escondido debajo de una cobija). Reconocer las caras familiares y los sonidos es una indicación de que su memoria está en acción, a medida que sus cerebros adquieren la capacidad de retener la información por períodos más largos.

Usted puede hacer lo siguiente:

  • Jueguen al “cu-cu” para desarrollar las habilidades de la memoria.
  • Practiquen la resolución de problemas, jugando con juguetes como clasificadores de las formas, bloques y rompecabezas sencillos (2 a 3 piezas).

Dos años: Los niños empiezan a retener la información y posiblemente pueden seguir instrucciones de dos pasos (“Recoge el juguete y ponlo en la caja”). También están mejorando su capacidad de autocontrol (no tocar un objeto frágil después de una advertencia). Posiblemente pueden entender los planes u objetivos de otras personas (llevándole un pañal al padre o a la madre cuando ven que está cambiando el pañal de un hermano).

Usted puede hacer lo siguiente:

  • ¡Practique la perseverancia al construir una torre de bloques, tirarla abajo y luego reconstruirla!
  • Haga juegos como “Simón dice” en los que los niños tengan que seguir las reglas, y “El baile de congelar” para darles práctica para controlar sus movimientos y seguir direcciones.

Tres años: Aprender cómo abrir puertas y jugar con juguetes que tienen partes que se mueven es una indicación de que los niños están empezando a resolver problemas sencillos por su cuenta. Es posible que puedan recordar las instrucciones con dos o más pasos (“Por favor, lávate las manos, luego ven a sentarte a la mesa para cenar”) y resistir las tentaciones de hacer cosas, tales como saltar en un charco cuando está lloviendo o tocar una galleta recién salida del horno.

Usted puede hacer lo siguiente:

  • Hagan juegos de emparejar para desarrollar la memoria. Puede invitar a los niños a buscar objetos en los libros o en la casa que sean iguales.
  • Ayude a los niños a sentirse orgullosos de sus esfuerzos, no solo de los resultados. “Estás trabajando duro en ese rompecabeza, pensando mucho sobre el lugar de cada pieza”.

Cuatro años: Los niños pueden retener aún más información al demostrar que pueden recordar las instrucciones que tienen múltiples pasos y recordar dos reglas a la vez (limpiar los pies antes de entrar, y luego quitar los calcetines y zapatos en la puerta). Los niños pueden empezar a anticipar las cosas. Usted verá esto posiblemente mientras leen juntos, cuando su niño le dice lo que va cree que va a suceder en el cuento.

Usted puede hacer lo siguiente:

  • Ayude a los niños a hacer las predicciones y anticipar cosas cuando lean juntos, preguntando qué pasó y luego, preguntando qué piensan que pasará después.
  • Haga juegos de mesa o de naipes sencillos para desarrollar las habilidades del pensamiento crítico.

Cinco y seis años:  Cuando usted ve a los niños hacer cosas como esperar 15 minutos para que las galletas se enfríen después de sacarlas del horno en vez de comer algo que ya está preparado, es una indicación de que ellos pueden postergar la gratificación instantánea por períodos más largos. Posiblemente pueden recordar las reglas en las que una cosa depende de otra. “Si no te sientes bien mañana, iremos al doctor. Si te sientes mejor, irás a la escuela”.

Usted puede hacer lo siguiente:

  • Haga actividades de desarrollo que fomenten el método de la prueba y el error, tales como amontonar objetos o armar rompecabezas (con menos de seis piezas).
  • Haga juegos en los que las reglas cambian (tal como: “Sigue al líder”) para ayudar a los niños a pensar de manera flexible.