Lanzar La canasta de sentimientos

Lea el cuento junto con los niños. Luego, ayúdelos a hacer su propia canasta de sentimientos (o caja o tazón) como hizo Karli. Pídales que la decoren como les guste para que se vea como un tesoro especial. El mensaje es que sus sentimientos son importantes y que no hay nada de malo en ellos. Los niños solo necesitan encontrar un lugar para sus sentimientos y aprender a lidiar con ellos.

Comience preguntando a los niños acerca de la fuente de un sentimiento en particular: “¿Puedes dibujar lo que te hizo sentir tan triste?”. También puede animarlos a explorar el sentimiento en sí mismo: “¿De qué color es tu tristeza?”. “¿Es azul claro o azul oscuro?”. “¿Qué forma tiene?”. “¿Es cálido o es frío?”. “¿En qué parte del cuerpo lo sientes?”. Puede dar muestras de colores y ayudarlos a elegir el color que coincida con su sentimiento.

Juntos busquen un lugar en la habitación del niño donde guardar los dibujos, como un estante. Es importante que no esté totalmente oculto, solamente a un lado.

También puede hacer un “libro de sentimientos” engrapando unas cuantas hojas de papel para dibujar y escribir en ellas, o simplemente darles un cuaderno y crayones. Los niños podrían decirle sus ideas o comentarios de sus dibujos, y usted escribir lo que ellos dicen. Pueden guardar el libro en el mismo lugar en que guardan la canasta.

Estas estrategias para niños para enfrentar situaciones les ayudan a obtener una perspectiva de sus sentimientos y aprender a clasificarlos y a expresarlos. Cuando los niños enfrenten situaciones difíciles, estas estrategias les ayudarán a reconocer sus propios sentimientos, a clasificarlos y a expresarlos. Recuérdeles con frecuencia que todos los sentimientos son importantes, son normales, deben ser expresados y, a menudo, también cambian.