¡Hallar un equilibrio entre el trabajo y la vida es difícil! Considere estas ideas para el éxito suyo y de su familia:

  • Tener conversaciones honestas. Hable con su trabajo, gerente y colegas sobre su situación. Establezca proyectos y metas. Sea realista. ¿Qué se puede lograr? ¿Qué tendría que ser estimulado? Piense en quiénes podrían verse afectados por los cambios y comuníquese con ellos temprano y con frecuencia.
  • Tener una reunión familiar. Deje que todos en la familia sepan que cada uno es importante. Juntos hagan una lista de las cosas que deben suceder todos los días. Por ejemplo, todos necesitan mantenerse limpios, comer saludablemente y hacer ejercicios. Cuando estén haciendo un nuevo horario, primero bloquee el tiempo para hacer estas cosas.
  • Crear espacio para cada uno. Tener un espacio dedicado para cada uno puede ayudarlos a todos a sentirse un poco más en control. Para los adultos esto significa tener un lugar para trabajar en la mesa del comedor o en una esquina de la sala. Para los niños podría significar un rincón acogedor para la lectura o la mesa de la sala para hacer jugar con bloques y hacer proyectos de arte.
  • Establecer límites claros. Cuando no hay separación física entre el trabajo y el hogar, las líneas pueden ser borrosas. Incluso si sus horas de trabajo han cambiado, hágalas claras a todos y manténgalas. En lo que pueda, disfrute de momentos para comer y jugar juntos sin trabajar en esos momentos. Luego, después de que los niños se vayan a la cama, por ejemplo, retome su trabajo.
  • Ser flexible y amable. Como con cualquier cambio, habrá dolores de crecimiento. Este es un buen momento para practicar la paciencia y la flexibilidad. Si algo no funciona, háblenlo. Pregunte: “¿Qué podemos intentar hacer para que las cosas salgan mejor mañana?”.
  • Tomarlo con calma. Sí, el trabajo debe hacerse, pero es un maratón, no un ejercicio de resistencia. Asegúrese de darse un momento tranquilo para recargar energía y reiniciar.