Los niños pueden sentirse aislados, impactados, enojados, abrumados, cansados o aletargados. Puede ser tentador no darle importancia a estos sentimientos, pero es necesario reconocerlos y aprender a manejarlos antes de que se conviertan en problemas más difíciles. Con el tiempo su familia podrá pensar en el futuro con esperanza.

Los niños y los adultos pueden beneficiarse con las estrategias para enfrentar situaciones difíciles como las siguientes:

  • Escriban o sean creativos. Lleve un diario o cuaderno de bocetos para expresar sentimientos, o recojan objetos para crear una escultura de sentimientos.
  • Oren o mediten. Imagínense que están en un espacio seguro en el que tienen libertad para expresar los sentimientos y abierto para recibir orientación, conocimiento y tranquilidad.
  • Respiren profundo. Respirar profundamente, por la nariz y por la boca, puede ayudar a fomentar claridad y enfoque mental. Establezca un recordatorio para que respiremos profundo a cierta hora cada día.
  • Movimiento. Caminar, bailar, hacer ejercicios o incluso estar muy quieto puede ayudarlo a recuperarse con la conexión entre la mente y el cuerpo.
  • Hablen. Encuentre a alguien de confianza con quien compartir sus sentimientos. Hágale saber a esa persona que usted no necesariamente necesita respuestas, sino solo ser visto y escuchado.
  • Pongan una meta. Trabajar para lograr un objetivo puede ayudarlo a mantenerse motivado en los días más difíciles. Recuerde diariamente (incluso varias veces al día) que usted puede hacerlo. Que usted es fuerte emocionalmente.