Tanto para los niños como para los adultos, la esperanza puede ser una herramienta poderosa para recuperarnos de una experiencia traumática. Tener esperanza y mantener la esperanza a pesar de las dificultades son valiosas estrategias para hacerle frente a una situación.

Cuando tenemos esperanza:
• sabemos lo que queremos,
• creemos en nuestra capacidad para alcanzar la meta y
• tenemos motivación para permanecer en el camino hacia nuestra meta.

La esperanza nos ayuda a atravesar momentos difíciles y nos ayuda a enfocarnos en un objetivo específico. También:
• La esperanza nos permite presentarnos al duro trabajo requerido para alcanzar un objetivo (la voluntad y el camino).
• La esperanza es un buen sentimiento y ese sentimiento es bueno para su salud.
• La esperanza puede desarrollarse a través de las buenas relaciones con otros.
• La esperanza permite que una persona busque ayuda, información y apoyo.
• La esperanza puede ser enseñada y aprendida.

Para ayudar a los niños a adoptar un sentimiento de esperanza, usted podría decir:
• ¿Qué te gustaría aprender a hacer? Yo te ayudaré a aprenderlo.
• ¿Qué es una de las cosas que has aprendido en el pasado?
• Tú puedes encontrar una manera para resolverlo.
• Todos estamos aprendiendo continuamente (¡niños y adultos!).
• Tienes personas que te aman y en las que puedes contar.
• Las cosas siempre están cambiando. No siempre te sentirás así.

Para sí mismo, recuerde:

• Contactar a otros y pedir ayuda es un acto de esperanza. Usted no tiene que estar solo.
• Las personas pueden tener esperanza inclusive en las peores circunstancias.
• Usted puede adaptar su propio cerebro y entrenarlo en nuevas maneras.
• Nadie puede quitarle la esperanza.
• Usted puede sentir temor y dudas y al mismo tiempo tener esperanza.
• Piense en alguien que superó todas las dificultades para tener éxito. ¿Cómo cree que esa persona mantuvo su esperanza?