El dolor y los cambios 

La pandemia del COVID-19 cambió muchos aspectos de nuestra vida diaria. Y la verdad es que un cierto grado de incertidumbre ahora puede ser parte de la vida. La transición y los cambios pueden ser difíciles para todos, especialmente los niños pequeños. Considere las ideas en este artículo para ayudar a su familia a comprender y hacerle frente a los cambios. 

Los cambios son parte de la vida 

Durante las grandes transiciones debemos recordar que los cambios son parte normal de la vida. Hable con los niños sobre otras cosas que cambian y cómo algunos de esos cambios son buenos o útiles: 

  • Cuando una planta crece a partir de una semilla, vemos que el cambio es hermoso.
  • Cuando las estaciones cambian a lo largo del año, podemos esperar cosas nuevas como nadar cuando hace calor o tomar bebidas calientes cuando hace frío.
  • Cuando los colores de las luces de un semáforo cambian, el tráfico funciona sin problemas. ¡El cambio es útil!

Hablen sobre algunos cambios que hayan vivido o que puedan vivir pronto. ¿Qué cosas buenas sucedieron (incluso las más pequeñas)? ¿Qué cosas buenas estás esperando que sucedan?  

El dolor puede ser parte del cambio 

Los sentimientos de dolor o aflicción, incluyendo tristeza, enojo y confusión no solo se sienten cuando un ser querido muere. De hecho, es natural tener esos sentimientos cuando atravesamos por otros cambios incluso cambios que aparentemente son pequeños. Podrían sentir dolor por la pérdida de las rutinas, los lugares y las actividades familiares o por la estabilidad general. Es normal sentir tristeza y enojo por lo que sucedió, o inseguridad por lo que podría suceder en el futuro. 

Cada miembro de la familia siente el dolor de manera diferente y a su propio ritmo. El dolor o angustia por la pérdida puede desaparecer brevemente, regresar y luego desaparecer nuevamente. Incluso cuando los niños parecieran estar bien, usted debe recordarles que… 

  • es normal tener grandes sentimientos, e incluso tener varios sentimientos al mismo tiempo, 
  • podemos extrañar todo lo de antes y al mismo tiempo disfrutar de la vida actual, 
  • es normal sentirse feliz cuando sucede algo bueno o reír cuando algo es divertido, 
  • cuando nos sentimos tristes, enojados o ansiosos, podemos hacer algunas cosas para sentirnos mejor.

Los cambios nos ayudan a progresar 

Si bien puede ser incómodo y doloroso, también puede haber belleza en los cambios. El cambio da la oportunidad de aprender lecciones importantes y adquirir habilidades que nos ayudan a enfrentar futuros desafíos. Por ejemplo, podemos aprender a defendernos nosotros mismos o a los miembros de nuestra familia, a sentirnos en confianza de pedir ayuda y a ser más compasivos. 

Los grandes cambios a menudo nos ayudan a mejorar. Piense en algunos ejemplos de cómo los grandes cambios ayudan a aprender más y a progresar y háblelos con sus niños. 

¿Pueden los niños pensar en cómo los cambios los han ayudado a progresar? 

Pídales que repitan tras usted, 

Estoy cambiando, estoy aprendiendo 

 y progresando cada día más.