Padres y cuidadores forman parte del equipo encargado de cuidar y criar con amor y atención a los niños. Todo equipo funciona mejor cuando existe una buena comunicación. Conversar abierta y honestamente sobre el desarrollo y las necesidades de los niños es lo mejor para ellos. Los siguientes consejos sirven para facilitar esas conversaciones:

  • Los niños pequeños escuchan. Elija un momento y lugar donde puedan hablar solos y el niño no pueda oírlos.
  • Ponga atención a sus emociones. Tome un momento para darse cuenta de lo que siente. Si se siente estresado, enojado o abrumado, quizás sea mejor conversar en otro momento cuando usted esté más calmado.
  • Comparta cosas positivas. Comparta lo que usted piensa que el padre/cuidador/niño esté haciendo bien. Cuando se comparte regularmente las cosas positivas, es más fácil poner en perspectiva las conversaciones difíciles.
  • Tómese su tiempo. Encárguese de programar suficiente tiempo para conversar de modo que nadie se sienta apremiado o no tenga la oportunidad de compartir sus emociones y pensamientos.
  • Cree un espacio receptivo donde no se pase juicio. Los estilos de crianza y cuidado de los niños son muy personales. Tal vez existan diferencias de estilos entre padres y cuidadores, pero el objetivo es compartir ideas y hacer lo que sea mejor para el niño.
  • Use ejemplos. En vez de hacer afirmaciones generales (“Usted no ayuda a James con su ansiedad cuando se separan.”), provea ejemplos: “El otro día me di cuenta de que James estaba alterado cuando me despedí de él. Me preocupa que esto está sucediendo a menudo”.
  • Lluvia de ideas para encontrar soluciones. En vez de dejar que una sola persona encuentre una solución al problema, organicen una lluvia de ideas para encontrar una juntos: “Me preocupa que James se altera mucho cuando yo me voy. Quizás sea más fácil empezar inmediatamente una actividad con él para distraerlo. ¿Qué otras cosas piensa que podrían ayudar? ¿Hay algo que yo podría hacer?”.