Por Leslie Kimmelman, Autora de Un poquito diferente, un poquito igual 

Tengo una confesión que hacer, la flexibilidad no es y nunca ha sido mi fuerte ni el de nadie en mi familia autista o no. Entonces realmente desde que nació mi hijo y se le diagnosticó autismo, hemos estado aprendiendo a lidiar mejor con los golpes, porque si hay algo que la vida me ha enseñado, ¡es que muy poco se da exactamente según lo planeado!

Sigo siendo el ejemplo a seguir, pero he recogido algunas estrategias a lo largo del camino para usar cuando las cosas se ponen patas arriba:

  • Reconozco que los planes han cambiado, que las cosas son diferentes (o incluso raras, una palabra que usamos mucho en mi familia), pero podemos volver a la idea original en otro momento.
  • Me trazo el nuevo plan como si fuera una aventura. Como en, «Vamos a la playa, pero será un día de mucho viento». También, “No puedes ir al picnic de la escuela porque te sientes mal hoy, pero tendremos un picnic en la casa sin hormigas que nos molesten. ¡Incluso llevaré mi guitarra!».
  • Todo lo escribo. Primero… después…. Es en parte un hábito que he desarrollado como autora, pero parece que me ayuda a tener un recordatorio visual de cómo se desarrollará la historia de ese día.
  • La práctica hace la perfección. Al igual que en la familia de Julia, hacer pequeños cambios en la rutina diaria es de gran ayuda, siempre que sea posible