Por Tiffany M. Jewell

Un defensor es alguien que usa su voz y acciones para proteger a otros. Los defensores hacen que sus comunidades, y el mundo, sean mejores para todos. Ser un defensor significa estar al lado de los demás para construir juntos un mundo mejor. Para los niños que han víctimas directas del racismo, ser un defensor también significa estar firmes y orgullosos de nosotros mismos y de nuestras propias identidades, ya sea nuestra identidad racial, étnica o en cualquiera de las formas que todos tenemos para describirnos y comprendernos a nosotros mismos.

La autoconfianza y fuerza interior es la manera saludable de estar en el mundo. Es un ancla que nos mantiene firmes cuando el mundo está lleno de olas. Lo siguiente lo ayuda a usted a crear en los niños tres formas de ser un «defensor».

Mantenernos firmes. Afirme las identidades de los niños. Desarrolle la confianza y el sentido de autoestima al resaltar y celebrar su singularidad por dentro y por fuera. Recuérdeles cuáles son sus talentos especiales, explíqueles que todos tienen sus propias cualidades asombrosas y que todos merecemos sentirnos orgullosos. Diga: «Estoy orgulloso de ti». Aproveche momentos específicos para señalar que ellos deben estar orgullosos de sí mismos. Recuérdeles que el color de su piel es hermoso, y que son perfectos tal como son. Dígales que ellos son «fuertes en su propia piel».

Defendemos a los demás. Permita que los niños lo vean hablar o actuar cuando usted nota algo injusto. Exprese cómo se siente al respecto y dé ejemplos de cómo hablar y defender a los demás respetuosamente. Cuando los niños le hablen de un conflicto que presenciaron, como cuando un compañero en la escuela fue objeto de burlas o excluido, pregunte: «¿Qué piensan de eso? ¿Qué dijeron o hicieron, o no dijeron o hicieron, y por qué? ¿Qué hicieron o no hicieron los otros niños? ¿Que hicieron ustedes? ¿Qué harían si volviera a suceder?». Enséñeles el lenguaje para usar en el futuro: «No me gusta cuando dices eso o actúas así». «Eso no es cierto». «Eso es injusto y no está bien». «No es así como debemos tratar a los demás». «Yo no estoy de acuerdo». Etc.

Unidos creamos un mundo mejor. Cuando los niños expresen formas en las que nuestro mundo podría mejorar, elogie sus observaciones y perspectivas. Hable de lo que otros ya están haciendo para cambiar esa situación. Recuérdeles que muchas personas se preocupan por las mismas cosas que ellos y que podemos trabajar juntos para hacer del mundo un lugar más amable, más seguro y más justo para todos.