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Identificar comportamientos relacionados con el miedo de su niño

El miedo es una emoción universal. No es necesariamente un sentimiento negativo. El miedo nos dice que algo está sucediendo y que debemos ponerle atención. En vez de descartar ese sentimiento podemos tratar de llegar a la raíz, o a su causa, y trabajar para controlarlo o hacerle frente. Los niños pueden expresar sentimientos de miedo con su comportamiento habitual o mientras juegan. Cuando los adultos se percatan y atienden el miedo del niño de manera comprensiva, ayudan a que él se sienta seguro.

  • Demasiado apego
  • Frecuentes exigencias de atención, cuidados, etc.
  • Se porta mal o se enoja si un padre, hermano o pariente necesita salir de la casa
  • Tiene dificultad para dormir o pesadillas frecuentes
  • Repite preguntas sobre el mismo tema
  • Se queja de frecuentes dolores de estómago o de cabeza
  • Es agresivo con los demás, como empujar a un hermano o romper las cosas de otros.
  • Está retraído, no participa en las actividades ni en las interacciones familiares
  • Tiene cambios en su alimentación

Recuerde que su niño puede expresar su sentimiento de miedo mientras juega, tal como lo hizo Elmo en el video. Observar y participar en los juegos de su niño puede ser una experiencia enriquecedora para usted.

Cómo responder a los miedos de su niño

Cuando los niños sienten miedo es importante responder de manera comprensiva. Incluso si el miedo de su niño puede no ser racional o no tener sentido para usted, para el niño es muy real. Valide su miedo diciéndole: «¡Eso da miedo! A veces yo también siento miedo».

Estas ideas podrían ayudar a que el niño se sienta mejor:

  • Cómo medir el sentimiento. Pregúntele mientras gesticula con las manos: “¿De qué tamaño es tu miedo? ¿Es así de grande o es ASÍ DE GRANDE?». Saber si un miedo es grande o es pequeño le ayudará a usted a hablarle de forma adecuada. El siguiente imprimible ofrece estrategias para controlar miedos de todos los tamaños.
  • Darle explicaciones positivas. El miedo en un niño puede disminuir cuando él escucha explicaciones positiva sobre lo que le da miedo. Por ejemplo, cuando Elmo dijo que los gérmenes le dan miedo, Louie le recordó que usar la máscara y lavarse las manos (cosas que Elmo ya está haciendo) ayudan a prevenir la propagación de gérmenes. La explicación positiva ayudó a que Elmo se sintiera más calmado, en control y menos asustado.
  • Dígalo en voz alta. Ayude al niño a liberar el miedo simulando decirlo (o gritarlo) por un megáfono. Invítelo a poner sus manos alrededor de la boca y dejar que el mundo sepa a qué le tiene miedo. Combine esta actividad con el movimiento de todo el cuerpo. Liberar la energía de la emoción a veces puede ayudar a que los niños se sientan mucho más tranquilos.
  • Sea firme pero también flexible. Puede ser frustrante cuando los grandes sentimientos de un niño amenazan con interferir en las rutinas diarias, como salir de la casa a tiempo o preparar la cena. En esas situaciones es importante que los adultos sean firmes (las rutinas deben continuar), pero flexibles (tal vez podamos hacer esto de una manera nueva). Lean este cuento corto para saber cómo Louie manejó bien una situación potencialmente desafiante al incluir a Elmo de una manera amable.

Cómo responder ante sus propios miedos

Incluso nosotros, los adultos, a veces sentimos miedo. Los niños esperan que sus padres sepan manejar bien sus propios sentimientos. Cada vez que pueda, y cuando sea apropiado, hable sobre sus propios miedos y cómo usted los controla. No necesita tener la solución de todo; es normal decirle a su niño: «No lo sé». Empareje su desconocimiento con lo que usted sí sabe, como el estar siempre lista para ayudarlo y que trabajarán juntos para resolver las cosas.

Y recuerde cuidarse así mismo. El cuidado personal no es egoísta; le ayuda a cuidar mejor a los demás.