Siga estos consejos:

  1. Elija fuentes de proteínas de bajo costo. Habichuelas, guisantes y lentejas, todos secos; pescados en lata; huevos y mantequilla de cacahuates son fuentes de proteína saludables y baratas.
  1. Compre frutas y vegetales que estén de temporada. La mayoría de las frutas y vegetales se pueden conseguir durante todo el año, pero algunos cuestan menos cuando están de temporada. Por ejemplo, al final del verano el precio de los tomates baja; en el otoño, las manzanas están de temporada. Pregúntele a la persona que atiende en la tienda o consulte en línea.
  1. Vaya a los mercados de los granjeros (farmers markets). En esos mercados se puede conseguir frutas y vegetales de temporada vendidos directamente por los granjeros; muchos aceptan tarjetas SNAP o cupones de alimentos WIC (consulte en la caseta de informaciones del mercado).
  1. Compre en cantidades a granel. Puede ahorrar dinero al comprar cantidades grandes o aprovisionando artículos en saldo. Por ejemplo, la avena a granel es mucho más barata que la avena instantánea y se cocina casi tan rápidamente.
  1. Infórmese para estar al tanto. Pregunte en las tiendas cuándo publican los panfletos semanales que anuncian los productos que se venden en rebaja. O pregunte a los empleados o gerentes de la tienda cuándo tendrán ofertas.
  1. Revise el precio por unidad. La mayoría de las tiendas imprimen el precio por libra o por unidad en letra pequeña debajo del precio del artículo, escrito en letras grandes. Compare las marcas de productos para verificar cuál opción saludable ofrece el mejor precio.
  1. Siga un plan de comidas semanales. Preparen juntos en familia un plan de comidas para la semana y traten de usar ingredientes para más de una comida. Por ejemplo, un pollo entero a la parrilla o rostizado puede alcanzar para un par de comidas.