Ser parte de una nueva familia significa grandes cambios para todos, tanto adultos como niños. Los niños pueden sentirse inseguros, asustados y desconfiados mientras se adaptan. Considere estas estrategias para ayudar a los niños durante esta transición.

Establecer expectativas claras

Cuando sea posible, incluya a los niños en el proceso de decisión de nuevas reglas, dejando en claro que el respeto y la amabilidad son la clave. Fomente trabajar juntos en las tareas para ayudar a que todos aprecien la contribución de los demás al nuevo hogar.

Los nuevos hermanos

Deles tiempo a los niños para que se conozcan. Elogie los pequeños pasos que dan para aumentar la confianza y amistad. “Veo que están trabajando juntos en ese rompecabezas difícil”.

Nuevos hogares

Cuando las familias unen sus hogares, los niños pueden preocuparse de tener que compartir todo o renunciar a su espacio personal. Respete las necesidades de los niños de tener un espacio y pertenencias que sean solo para ellos, al tiempo que establece nuevas reglas sobre compartir y turnarse.

Apoye lo nuevo y lo antiguo

Asegúreles a los niños que las nuevas relaciones suceden junto con las existentes. Un nuevo padrastro no es un reemplazo de mamá o papá, sino otro adulto que estará cerca de ellos para amarlos y cuidarlos. Recuérdeles que la relación que tienen con su otro padre es tan importante y especial como siempre lo ha sido.

Pida ayuda

Por último, recuerde que no están solos. Busque una organización o grupo de ayuda en su comunidad o en línea. Muchas familias están en esta misma transición, y puede ser de ayuda compartir ideas, sentimientos y estrategias con otros que están viviendo esta situación.